El día 30 de diciembre a las siete de la tarde, cuando recién llegaba mi marido de su trabajo, estacionó nuestra camioneta frente a nuestra casa, en la comuna de La Reina. No pasaron ni diez minutos cuando sentimos un fuerte golpe y quebrazón de vidrios, al salir de inmediato , vimos como se alejaban años de sacrificio y de esfuerzos. La impotencia, angustia y pena es verdaderamente inexplicable...jamás habíamos sentido una desolación tan grande...nuestras hijas presenciaban esta dantesca pena y decepción, sus caritas evidenciaban una profunda inseguridad, sus papás, sus ídolos, permanecían atónitos de dolor e impotencia.
Han pasado ya cinco días y no tenemos noticia alguna, sólo se cumple el plazo para pagar la cuota número ocho de quince y sin vehículo....cómo la pagamos ahora ?????????



